Mediterraneoa

Predrag Matvejevic, Brevario mediterráneo
(Anagrama, 2001)

“La posición geográfica peculiar, el carácter indivisible o compacto de su ámbito, causan la impresión de que el Mediterráneo sea un mundo aparte y el centro del mundo a la vez: el mar rodeado de tierra, la tierra en torno al mar. El sol que se levanta sobre él y lo ilumina parece estar en el cielo únicamente por él. (...) Hay que distinguir entre entre las ciudades con puerto y las ciudades- puerto. En aquellas los puertos son construidos por necesidad, y en éstas nacieron lógicamente; allí son mediación y complemente, aquí el inicio y el centro. Algunos puertos quedaron para siempre como atracaderos o fondeaderos, algunos se convierten en un universo. En estos últimos todo se junta, a ellos se acude de todas partes, ya de tierra firme, ya del mar: se trata de puertos francos. Todo puerto auténtico aspira a llegar a ser franco, a conseguir y obtener todo lo necesario para ese objetivo. Los porteños, sabios, construian lazaretos con ese fin e imponían cuarentenas. En las costas aparecieron también los primeros asilos destinados a los individuos cuyo espírito se hizo a la mar, a los que perdieron el ancla.

Hay que considerar también el hecho de si el puerto ha sido abierto por un río, de si lo ha configurado la tierra firme y el territorio adyacente o de si ha sido conformado por el propio mar. El carácter del puerto se define por el modo en que el mar está presente en él, de qué manera y a quién es accesible. El Atlántico y el Pacífico son mares de grandes distancias, el Mediterráneo es el mar de la vecindad, el Adriático, de la intimidad. Es en los puertos francos donde más se siente la presencia del mar. En ellos no se llevan a cabo solamente las operaciones comerciales o, por lo menos, no solamente las más lucrativas (...) La creencia de que existen ciudades invisibles con puertos igualmente invisibles es muy antigua en el Mediterráneo”.

“¿Por qué los bromistas y los burlones de las ciudades ribereñas son tan crueles y despiadados? ¿Son más crueles y despiadados en otras partes? (...) Los tacos y las blasfemias mediterráneas no son como los del continente. En algunos idiomas se profieren o gritan con ayuda del verbo copulativo que indica la fornicación de dioses, santos o familiares. (...) En otras partes no se usa este verbo auxiliar y los dioses, santos y familiares de ambos sexos se relacionan con animales como el perro o el cerdo (sobre todo con la marrana), el macho cabrío, el burro o la perra: esta usanza es tradicional en Italia, España o Provenza y otras civilizaciones católicas, y muestra muchas variantes”.

portuak hiriak