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Ría de hierro
Iñaki Uriarte (Ría de hierro:
Trayecto por la Ría de Bilbao escenario de la metamorfosis de una metrópoli,
1876-2003).
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Bilbao no puede ser comprendido sin explicar la trascendental importancia que
en su configuración tiene el carácter navegable de la ría.
Su curvado trazado creando espacios cóncavos y convexos, es un vacío
dotado de un extraordinario valor de posición que ha generado la forma
de la trama urbana. Como cualquier otra ciudad nunca se ha construido de espaldas
a la naturaleza sino en afortunado diálogo con ella: frente a la ría.
A pesar de que hayan podido existir períodos y episodios muy concretos
de incomprensión”.
“
(...) La ría de Bilbao es un territorio de concurrencia de ámbitos
humanos, escenarios del trabajo, espacios públicos, lugares mercantiles,
conjuntos fabriles. Si en algún lugar ha tenido incidencia especial
la Revolución Industrial ha sido en Euskal Herria en general, y muy
concreta y concentradamente, en el entorno de Bilbao. Simultáneamente,
el enorme crecimiento de las poblaciones de sus márgenes con sus nuevas
necesidades exigió, además de numerosas viviendas, unas arquitecturas
públicas para equipamientos municipales y sociales: suministro de aguas,
saneamientos, mercados, paseos y plazas; y para las comunicaciones: estaciones
de ferrocarril, embarcaderos, y puentes. Asimismo, los procesos industriales,
portuarios, navales, y siderúrgicos requirieron un amplio y notable
repertorio de construcciones e ingenios mecánicos para la actividad
marítima y naval: ferrocarriles mineros, muelles, diques, embarcaderos,
cargaderos de mineral, depósitos, tinglados, silos, y almacenes; o para
la producción industrial: fábricas, pabellones, naves, y con
un carácter casi escultural, los complejos siderúrgicos con los
hornos altos ya demolidos. Un paisaje sin retorno.
La destrucción reciente y paulatina de muchas de estas instalaciones,
la situación incierta de tantos elementos, el carácter de ciertos
proyectos urbanísticos, o de expansión industrial, demasiadas
intervenciones, de presunta restauración, desacertadas, la impertinente
imposición de tipologías y texturas descontextualizadas, la confusión
entre diseño urbano y acumulación de objetos, la pérdida
de identidad, incluso arbórea exigen una profunda reconsideración
de los criterios de defensa y reutilización de muchas instalaciones
industriales, de la intervención en espacios urbanos y una reinterpretación
de la ría como cualidad paisajística. A esta complejidad territorial,
con componentes tan variados como sugestivos y evocadores, debe darse respuestas
de regeneración con criterios de desarrollo respetuoso con los testimonios
más significativos y sostenible.
Recuperar no es sólo derruir y construir, es reflexionar. De alguna
manera la Ría es nuestra razón de ser, es el alma de un lugar
que debemos valorar y respetar frente al despropósito institucionalizado
de borrar todo indicio de la memoria, donde todos los ingenios de la cultura
y estética industrial son tratados como despojos. Este espacio, la vía
más importante que ha unido la Villa con el resto del mundo, es el escenario
donde mejor se expresa la identidad moderna de Bilbao, de Euskal Herria y sus
gentes. La Ría es, en definitiva, un relato y relación de preexistencias,
permanencias, mutilaciones y desapariciones. Melancolía y utopía;
paisaje y homenaje. La Ría es la patria y un elogio del hierro”.
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