| Iñaki Uriarte (Barcelona,
1946)
No soy ni docente ni cargo administrativo alguno,
ni represento a nadie, simplemente un arkitekto kaletarra, un
arquitecto de la calle, ciudadano que simplemente camina mirando
y quizá, como arquitecto, observando. Uso la libertad de expresión
como un parolibero, digo lo que pienso pensando lo que tengo
que decir.
Intento un apostolado oral y epistolar de concienciación
colectiva para poder actuar en legítima defensa de un valioso patrimonio
cultural entorno a la ría. Severo y austero. Centinela ciudadano.
Patrullero de la estética urbana. Académico de la calle,
documentado por lo visual. Comisario general de la imaginación
pública. Confesor y opinador urbano. Misionero de la parrafada.
Apóstol y franco tirador oral. Indómito y ecléctico.
Inquieto e insatisfecho. Discrepante y discordante. Intérprete
de la divergencia armónica. Inoportunamente oportuno y oportunamente
inoportuno. Creyente de las utopías. Lo que me disgusta me gusta
más que aquello que me gusta. No pienso, reacciono, soy reaccionario.
Individuo de fama negativa. Tenido por persona muy versada en todo género
de acontecimientos relativos a la ría de Bilbao. Proveedor de sensaciones.
Actúo en legítima defensa. Mendicante de la ruina. Visitas
en soledad y silencio. La patrulla estética con los sentidos sometidos
al servicio de la soledad perceptiva. Revelador y rebelador: sólo
ante el patrimonio.
Unas miradas misteriosas se han convertido en misiones misericordiosas
en una composición compleja de fantasía y poesía.
Una visión que intenta rescatar una cultura ignorada, una memoria
olvidada. Iñaki Uriarte, arquitecto vasco, saluda a sus lectores
y emplaza a sus detractores a un debate público.
encuentros
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